miércoles, 16 de julio de 2014

CAMINANDO A CASA

Cada que salgo a la calle, 
veo la forma de tu rostro.
Entre autos y paredes
recuerdo lo suave de tus manos.

Los perros acomodados en los postes,
detectan el llanto y el miedo por
el que pase al perderte.
Cada paso es doloroso.

El transcurso entre calles
cubiertas por un polvo
espeso y cortante,
rasga mis pies,
corta mi cuerpo.

El viento. Inquietante
y dinámico,
susurra en desorden
tu nombre con apellidos.
Me recuerda que
el olvido
es imposible...y que
seguramente quedare
en el abismo.

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